Get Adobe Flash player

ORQUÍDEAS- ASÍ HICE MI VIVERO

orquideas-mayo Los libros sobre cultivo de orquídeas con sello costarricense han tenido siempre buena acogida dentro del numeroso conglomerado de aficionados a las orquídeas. Recordamos el meticuloso trabajo del Ing. German Rivera Coto titulado “Orquídeas- Generalidades y cultivo” de 1998, que constituyó la Biblia, no solo para quienes en esos años nos iniciábamos en el cultivo de estas plantas, sino para el público afin a esa temática.
Pero no es de este trabajo académico del que queremos hablar en esta oportunidad, sino de un librito breve, pero que quizá por su brevedad misma, impactó en un público que deseaba algo práctico, concomitante con su lenguaje y con su experiencia. “Orquídeas-Así hice mi vivero” se titula la obrita de Raúl Amor, que en su primera edición nos obsequió, o creo que más bien nos prestó un amigo, lógicamente sin carácter devolutivo, poco después de salir a la luz en el 2004.
Recordamos haberla leído rápidamente, sin asignarle mayor trascendencia. Sin embargo, meses después me di cuenta que aquel librito se había convertido en el “best seller” en los stands de libros de las diversas exposiciones orquideológicas. Hace algunos días, conversando con la señora Gabriela Echandi de la Junta Directiva de la Asociación Costarricense de Orquideología, recordé que ella era la prologuista de la obra, por lo que indagué cual había sido su papel en la edición del libro. Me contaba doña Gabriela que un día de tantos llegó don Raúl a su casa con una serie de apuntes farragosos que él quería convertir en libro y para lo cual necesitaba su ayuda. Conocedora del trabajo práctico en el cultivo de orquídeas de don Raúl Amorosi, no dudó en abocarse a la revisión meticulosa de aquel borrador un poco desordenado, para darle la forma así a la primera edición de “Orquídeas- Así hice mi vivero”.

Y es que el título del libro, revela su proceso creativo, pues fue el ethos generador de una serie de experiencias que el autor vivió a lo largo de bastantes años, no solo como cultivador de orquídeas, sino también como consejero en aquel referente común que fue punto de confluencia de muchos orquideófilos: la Clínica de Orquídeas de Raúl Amorosi. Valga acotar, que “Orquídeas- Así hice mi vivero” se convirtió en un amuleto con aura de buena suerte que dio nueva vida a muchas y muchas colecciones de orquídeas. Satisfecho con la acogida, don Raúl publica una segunda edición de su libro en el 2006, con una revisión filológica de la lingüista María Rosa de Bonilla y una impresión impecable. Poco disfrutó él de las mieles de este nuevo éxito. Una penosa enfermedad de varios años lo alejó de nosotros a mediados del 2007. Transcribimos de seguido un remedo de elegía que en su recuerdo publicamos en el Boletín Ticorquídeas de ACO de agosto del 2008:
Raúl Amorosi Mellado
Un adiós que marca el inicio de otro encuentro

Se nos ha ido Raúl Amorosi Mellado. Esa alfaguara, manantial bullente de palabra y conocimiento que fue su existencia, se ha quedado quieta. Pero sigue intermitente en quienes abrevamos de ella para saciar conocimientos e intuir ideas.
Hace varias décadas llegó a nuestras tierras desde su lejana Argentina don Raúl Amorosi. Hombre de empresa, no tenía el objetivo de quedarse por acá, sino más bien en la cercana Panamá. Pero ese sentimiento que arraiga como lo hace con la planta el fértil sustrato, lo asentó aquí para siempre. Aquí conoció el amor, aquí conoció a la mujer que fue su esposa por casi treinta años.
Sin embargo, su actividad inicial no fue la que todos conocimos. Diversos quehaceres lo acapararon durante varios años. Pero un día de tantos se decantó por lo que sería su existenciario durante el resto de su vida: el cultivo de orquídeas. Casi sin darse cuenta se sintió, de un momento a otro, dando consejos y ayudando a cultivar estas plantas. Su “buena mano” hizo que muy pronto algunas de sus clientas comenzaran a llamarlo “el doctor de las orquídeas”.
Poco después, el “doctor” abriría su Clínica de orquídeas. Fue esta un ambiente sinérgico centralizado en el espíritu alegre y peculiar de don Raúl, siempre metiendo baza, fuese para dar una broma, un consejo útil, una nueva idea. Su clínica se convirtió en un verdadero centro de bricolaje donde los orquideófilos no solo encontraban alero para la recuperación de sus plantas enfermas o desnutridas, sino un sitio proveedor de nuevos materiales: sustratos especiales, originales canastas para toritos con artísticos diseños, desde un fragmento de pipa o de teja como base, hasta la clásica de arcos, artísticamente modelada con fibra de coco. Y como buenos ticos, surgió pronto el mote cariñoso para el doctor de las orquídeas: el Che. Antonomásico nombre en el colectivo orquideológico. Porque para los aficionados a las orquídeas, el Che no fue el famoso personaje internacional, nuestro Che fue Raúl Amorosi.
Afortunadamente, la impronta de Raúl Amorosi no solo ha quedado marcada en el recuerdo de los que lo conocimos. Una obra suya lo mantendrá por siempre con nosotros. La doxa forjada en la experiencia de lustros en el cultivo de orquídeas se transformó hace algunos años en episteme, materializada en un libro donde don Raúl sistematiza el devenir de su trabajo: Orquídeas – Así hice mi vivero.
Este opúsculo vino a llenar un vacío en el ambiente orquideológico del país en un momento en que las obras sobre cultivo de orquídeas que ofrecían nuestras librerías, o estaban escritas en inglés o correspondían a otras dimensiones geográficas. Fue esa la obra que la gente nuestra había esperado durante años: un libro que en forma sencilla y práctica les dijese cómo cuidar sus orquídeas.
Hubo tal aceptación que pronto apareció la segunda edición: un trabajo cuyo contenido fue enriquecido por la revisión lingüística de una filóloga del prestigio de la Lic. María Rosa de Bonilla y una edición tipográfica excelente. En ese campo, algunos seguimos la labor de don Raúl. Pero ello no es óbice para reconocer su trabajo pionero. Por eso, la mejor forma de recordar a nuestro Che será mantener su libro en lugar de honor en nuestra biblioteca. Y si no lo poseemos todavía, aún quedan algunos “huérfanos” en la Sección de Suministros de ACO. Adquirirlos será el menor homenaje que se le pueda tributar a Raúl Amorosi Mellado.

Leave a Reply

Formulario de Contacto

Nombre:

Email:

Teléfono:

Asunto:

Comentarios:

Código de Seguridad:
captcha

  • Partner links