La planta de la semana: 4 de mayo al 9 de abril 2009

Heliconia wagneriana Peterson

Hace unos quince años visité una finca en la zona de Upala, allá cerca de Caño Negro, cuando Caño Negro era la hermosa zona de aves y humedales, un paisaje con color y aroma de “Paraíso” y no  el resabio en que hoy lo han convertido los llamados  amigos del progreso, en connivencia con  los pseudoprotectores oficiales de la naturaleza. Recuerdo, que en la humilde sala de la casa de la anfitriona, allí estaba en un improvisado florero una flor desconocida, como una rara avis en una jaula sin barrotes. Ante mi admiración, aquella humilde campesina me dijo que la había encontrado ahí, junto al río y que la había cortado porque le había gustado. Gusto innato de las mujeres campesinas por esas joyas surgidas de la feraz tierra en forma de hojas y de flores.

Años después, me encontré de nuevo con aquella flor, pero esta vez, en uno de los muchos rincones de su hábitat: las orillas de un murmullleante arroyo de la región de San Carlos. No pude resistir, y como dice un amigo que tiene el triste estatus de recolector de plantas silvestres, le hice un préstamo a la naturaleza (valga el mea culpa) y por años aquellos rizomas que espero hayan sido regalo de la Pacha Mama, se han reproducido incansables en mi jardín, generando cada año  plantas de inmensas hojas y exóticas flores de color verde, pequeñas, pero inmersas en robustas brácteas de colores crema, rojo y verde.

 

El contacto tiempo después con un peculiar libro, Heliconia, escrito por  Fred Berry y John Kress me acercó de nuevo a la planta de esta semana: Heliconia wagneriana, integrante de un género de unas 450 especies y variedades, distribuidas desde el Trópico de Cáncer en el centro de México, al Trópico de Capricornio en América del Sur, incluyendo el Caribe y algunas islas del Pacífico. El nombre Heliconia hace referencia a la montaña griega  Helicon, lugar sagrado donde se reunían las musas.

Heliconia wagneriana, llamada en algunos países “arco iris”, por los bellos colores de sus grandes brácteas, es nativa desde Belice y Guatemala hasta Colombia, aunque algunos le han asignado también el nombre de bogavante, crustáceo muy parecido a la langosta. En Costa Rica  tiene un amplio rango de distribución tanto en el norte del país, como en las vertientes del Pacífico y Caribe. Gusta de la media sombra y florece desde enero hasta julio, aproximadamente.

Las plantas de H. wagneriana son de gran tamaño, varios metros de alto, y sus inflorescencias  de varias brácteas erectas, cuando están  abiertas son también impresionantes, especialmente en poblaciones numerosas. En las primeras semanas de haber brotado, pueden ser muy vistosas para arreglos florales. Ya en la estación lluviosa, hay cierto cambio, pues las brácteas recogen bastante agua, que con los días despide un olor no muy agradable.

Polinizada por colibríes  y de reproducción vegetativa o por semillas, Heliconia wagneriana es parte de esa exuberante flora de nuestra América tropical.

Próxima entrega de “La planta de la semana”
Myrmecophylla brysiana